jueves, 17 de agosto de 2017

CRÓNICAS DE LA SIGNORIA (PARTE IV DE VII): BAJO LOS VIÑEDOS DE LA TOSCANA


Piazza dei Miracoli



Una de las posibilidades que puede encontrar la persona de visita por Florencia es enrolarse en algunas de las excursiones que distintas agencias organizan para los alrededores de la Toscana. Región que suele resultar muy inspiradora, es también un punto de referencia para los enólogos, puesto que el dios Baco parece haber sido especialmente generoso con el vino que se produce por las tierras del río Arno. 



Ninguno de esos pequeños tours en autobús prescinde de visitar la maravillosa Pisa, en cuya plaza de los Milagros se concentran en el mismo césped varias maravillas. La primera de ellas sería, por supuesto, su célebre torre inclinada, postal de referencia obligada. En algo que refleja un poco ciertos aspectos del carácter italiano, la construcción que comenzó en el siglo XII no estaba predispuesta para tener esa inclinación hacia el norte (posteriormente, lo sería hacia el sur). De cualquier modo, hay algo en nuestros vecinos mediterráneos, poca gente improvisa mejor. Así, lo que empezó siendo una dificultad, se tornó en una parada obligatoria para los turistas de todo el globo. 



Gracias al plomo y hormigón armado que concibieron los asesores del gobierno italiano, fue alejándose el espectro de la caída de la famosa torre (las futuras centurias dirán hasta cuándo). Sus escaleras de caracol llevan a una panorámica importante que permite disfrutar de la presencia del baptisterio y la catedral en ese campus privilegiado para el arte. 


"Nel ciclismo non perde mai nessuno, tutti vincono nel loro piccolo, chi ha scoperto di poter scalare una vetta in meno tempo dell´anno precedente"-Marco Pantani. 



San Gimignano es una parada en el tránsito hacia la otra gran ciudad tras Pisa, Siena, de la que también hablaremos. Encantador pueblecito perdido en las montañas, el ciclismo parece sobrevolar a sus habitantes, permitiéndonos comprender la buena tradición de escaladores por esos lares. Acompañen todo ello con la gran variedad de vinos que podrán encontrar en sus diferentes locales, siendo el Chianti el más frecuente en la mesa. 



Las murallas de época medieval del enclave protegen también a la Gelateria Dondoli, una de las mejores que existen. El sabor estrella es el la Crema de Santa Chiara, tarrina que trae grandes recuerdos a sus dueños, puesto que fue el que le valió el triunfo en la competición mundial hace unos años, título que todavía amortizan con las colas de ansiosos clientes que rodean la pequeña plaza donde se sitúa. 



Bajo esas colinas también verán sucursales del Montepaschi Siena, entidad bancaria que las personas amantes del buen baloncesto en la Euroliga recordarán todavía por el célebre equipo sienés que logró clasificarse para varias Final Fours a comienzos del nuevo milenio. 


"El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios...pero hay una cosa que no puede cambiar...no puede cambiar de pasión"-Sandoval, El secreto de sus ojos (2009). 



Siena es una hermosa ciudad repleta de curiosas costumbres. Una de las más llamativas es que congrega multitudes en el llamado Palio de Siena, célebre carrera de caballos donde se enfrentan los distintos barrios (o contradas). Hay dos grandes eventos, uno con motivo de la Asunción de la Virgen y otro por la Virgen del Provenzano. Excepcionalmente, pueden celebrarse otras. Monturas y jinetes profesionales son escrupulosamente sorteados, pero cada barriada se toma muy en serio el asunto, teniendo sus propios banderines. Pudimos comprobarlo este pasado agosto con una guía sienesa que explica la catedral con detalle, la cual no dudaba en afirmar que se podían cambiar de muchas cosas, si bien una persona en la ciudad siempre pertenecía al barrio que la vio nacer. Poca broma. 



El centro religioso del lugar es una ecléctica y bella armonía de estilos góticos y renacentistas, ocultándose en su interior piezas de grandes maestros como Donatello, Michelangelo o Raffaello Sanzio. Se debe a Gian Lorenzo Bernini la corona barroca que se añadió en su cima. Se trata de una visita imprescindible. Uno de sus aspectos más curiosos es que la nave y prebisterio se adornan con bustos de yeso de la Edad Moderna, uno por cada Santo Padre hasta Lucio IIII. 



Frente a la iglesia encontramos uno de los primeros hospitales europeos, concebido en un principio para acoger a los peregrinos que circulaban por la Vía Francígena. Actualmente museo, sin embargo, hasta hacía muy poco estuvo en peno funcionamiento para los ciudadanos de Siena. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



-Torre inclinada de Pisa [Fotografía realizada por el autor del blog]



-Gelateria Dondoli [Fotografía realizada por el autor del blog]



-Catedral de Siena [Fotografía realizada por el autor del blog

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